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35 ideas para San Valentín en casa, sin reserva y sin gastar mucho

Estas ideas para San Valentín en casa (y algunas para salir) van por situación: sin reserva, con poco dinero, un 14 de febrero entre semana, años de relación o su primer San Valentín juntos. En buena parte de Sudamérica febrero es pleno verano, y en el trópico el calor no se va nunca, así que ninguna pide prender el horno.

Equipo Twosies ·

Un ventilador de mesa, dos vasos con bebida helada y un corazón de papel sobre una mesa de patio en una noche cálida, con luz naranja suave.

En casa, sin reserva y con calor

  • Hotel todo incluido en el departamento. Sábanas limpias, una toalla doblada en forma de cisne sobre la cama, el ventilador como “brisa de mar” y dos pulseras de papel con “todo incluido” escrito con marcador. Uno hace de recepción y el otro de huésped; el servicio a la habitación es una fuente de fruta fría con hielo. Salida a las once, sin excepciones.
  • Cine en el patio con una sábana colgada. Cuelguen una sábana blanca de la cuerda de la ropa o de dos clavos en la pared del patio, conecten el celular a un proyector chico, apúntenlo a la sábana y esperen a que oscurezca de verdad. Repelente, dos sillas plegables y una película de menos de dos horas, que los mosquitos no perdonan.
  • Los pies en hielo. Una palangana con agua fría, cubos de hielo y rodajas de limón, los cuatro pies adentro y el ventilador apuntando a los dos. Diez minutos sin hablar mientras el día se enfría. Después, sandalias y a la cama.
  • Mímica de películas románticas. Cada uno escribe diez títulos de películas de amor en papelitos y los mete en un vaso. Por turnos, uno saca un papel y lo actúa sin hablar mientras el otro adivina, con un minuto en el cronómetro del celular. Las escenas de beso cuentan doble.
  • El museo de los dos. Cinco objetos de cada uno, repartidos por la casa, que cuentan un pedazo de la historia: la entrada del concierto, la llave de repuesto, el vaso del primer viaje. Etiquetas de cinta adhesiva escritas con marcador, todo en fila en un estante y una visita guiada con voz de audioguía.
  • El colchón afuera. Cuando la casa es un horno, arrastren el colchón al patio, la terraza o el balcón, con repelente y un mosquitero si tienen. Duerman afuera con el ruido de la ciudad que se va apagando. Pongan una alarma antes del amanecer, que el sol de febrero no avisa.

Si lo que quieren es cocinar una cena de verdad, el mazo de cena romántica en casa tiene ideas para eso. Nada de esta lista pide cocinar.

Sam: Anna me cobró propina por cada cubito de hielo del servicio a la habitación. Terminé debiéndole un desayuno, y lo pagué.

Con poco dinero

  • Cuidar la casa de unos amigos de vacaciones. Si unos amigos se van en febrero, ofrézcanse a regar las plantas y darle de comer al gato. A cambio, una noche en otra casa: otro sillón, otra vista, quizá un ventilador de techo mejor que el suyo. Lleven algo para picar y una película descargada.
  • El frasco de monedas. Vacíen el frasco o la alcancía de monedas sobre la mesa, cuéntenlas juntos y gasten exactamente eso, ni una moneda más. Si alcanza para dos helados y dos boletos de autobús, esa es la cita.
  • Siesta bajo el árbol más grande del parque. Lleven una lona o una sábana vieja, un libro cada uno y una botella de agua congelada que se va derritiendo durante la tarde. Busquen la sombra más grande del parque y quédense hasta que pase lo peor del calor.
  • Lavar el auto a manguerazos. Balde, esponja, la manguera del patio y música en el celular. Laven el auto, o las bicis si no hay auto, en la hora más caliente de la tarde. El primero que moje al otro a propósito pierde y seca todo solo.
  • Ordenar un cajón y salir a donarlo. Elijan un cajón o un estante del ropero y vacíenlo sobre la cama: se queda, se dona o se tira, sin “tal vez”. Lleven la bolsa juntos al punto de donación y vuelvan por el camino largo, cuando ya bajó el sol.

Para más noches que no cuestan casi nada, el mazo de citas baratas tiene de dónde elegir.

Cuando el 14 cae entre semana

  • Desayuno antes del calor. A las siete la ciudad todavía está fresca. Encuéntrense en una panadería o un café con barra antes del trabajo: café con leche, algo dulce para compartir, quince minutos de pie. La cita ya pasó, y la noche queda libre para el ventilador.
  • Almuerzo a la sombra a mitad de camino. Busquen en el mapa el punto medio entre los dos trabajos y un banco con sombra cerca. Un recipiente con comida, dos tenedores, una botella de agua fría, cuarenta minutos. Se termina antes de que alguien se canse, y cuenta igual.
  • La piscina pública al salir del trabajo. Si hay una piscina municipal o de un club cerca, vayan directo del trabajo para la última hora de nado. Treinta minutos en el agua le borran el día a cualquiera, y salen con hambre y con el pelo mojado justo cuando refresca.
  • Media sandía con cuchara. Compren una sandía bien fría de camino a casa, pártanla a la mitad y coman cada uno su mitad con cuchara, en el balcón o en la escalera de la entrada. Gana el primero que llegue a la parte blanca.
  • Bicis públicas a las nueve de la noche. Cuando baja el sol, alquilen dos bicis públicas y den una vuelta de media hora por el parque más cercano o por calles tranquilas. El aire de la noche hace el trabajo del aire acondicionado, y terminan en casa antes de las diez.
  • Pasarlo al sábado, a propósito. Díganlo una semana antes: el festejo es el sábado. Mesas libres, precios normales, nadie apurando la cuenta. Pónganlo en el calendario de los dos con hora, para que sea un plan y no un “lo dejamos para después”.

Anna: El 14 cayó martes y hacía treinta y cinco grados. Sam llegó con una sandía en brazos como si fuera un ramo. Fue el mejor regalo que me dio ese verano.

Si llevan años juntos

  • Desconocidos en la barra. Acuerden los personajes antes de salir: nombre, trabajo, un secreto. Lleguen con diez minutos de diferencia y siéntense en extremos opuestos de la barra. Uno se acerca primero. Sigan en su papel por lo menos un trago, o toda la noche si va bien.
  • Hora de llegada como a los dieciséis. Salgan como si tuvieran dieciséis años y permiso hasta las once: un banco en la plaza, una sola bebida para los dos, mucho rato hablando. A las once en punto uno deja al otro en la puerta, despedida larga incluida, da la vuelta a la cuadra y entra a casa como si nada.
  • Una hora en el mundo del otro. Cada uno pasa una hora metido en lo que al otro le encanta y siempre esquivó: el partido entero con comentarios, el reality, el videojuego, el podcast de crímenes. Sin celular y sin quejas. Al final, el fan explica lo que no se entendió.
  • Buscar “tenemos que” en el chat. Abran su chat y busquen con la lupa “tenemos que” y “algún día”. Lean en voz alta todo lo que prometieron hacer y nunca hicieron, elijan lo más viejo y pónganle fecha este mismo mes.
  • El mapa del barrio de memoria. Cada uno dibuja en una hoja el barrio donde viven, de memoria: la panadería, la farmacia, el árbol que se cayó, el perro que ladra en la esquina. Comparen los mapas y salgan a caminar cuando baje el calor para ver quién se equivocó.
  • El tratado de las peleas chicas. Anoten las tres peleas que siempre vuelven: el aire acondicionado a 18 o a 24, la toalla mojada en la cama, quién saca la basura. Escriban un tratado con cláusulas numeradas, letra chica y dos firmas. Péguenlo en el refrigerador con un imán.

Para diciembre, que en el hemisferio sur también viene con calor, están los planes de Navidad en pareja.

Sam: A las once Anna me dejó en la puerta, como le exigía su papá hace veinte años. Di la vuelta a la cuadra y cuando entré ya se había quedado dormida en el sillón.

Si es su primer San Valentín juntos

  • Pónganse de acuerdo en el presupuesto. Antes del 7 de febrero, cada uno dice un número y una palabra: cuánto van a gastar y si la noche será “tranquila” o “de fiesta”. Eso evita lo peor del primer San Valentín: uno llega con ramo y mesa reservada, el otro con un chocolate de la tienda de la esquina.
  • El peluche más feo de la calle. El 14 los puestos se llenan de peluches con corazones. Recorran juntos dos o tres cuadras y cada uno elige el más feo que encuentre, con nombre y voz inventados. Gana el más horrible y vuelve a casa con los dos; el otro se queda en el puesto.
  • Una planta de los dos. Vayan a un vivero y elijan juntos una planta chica que aguante el calor: una suculenta, un cactus, un helecho para la sombra. Pónganle nombre y decidan en qué casa vive. Es la forma más liviana de decir “esto va en serio” sin decirlo.
  • Publicar o no publicar. Hablen antes: ¿va a haber foto en las redes? Si la hay, elijan la foto juntos y escriban el texto entre los dos, con derecho a veto. Evita el clásico del 15 de febrero: uno publicó un texto larguísimo y el otro solo puso un corazón.
  • Una cita con hora de fin. Acuerden desde el principio que la cita termina a las once. Saber cuándo se acaba quita la presión de llenar silencios y de adivinar si el otro ya se quiere ir. Si a las once están bien, alargar la noche es una decisión de los dos.
  • El dulce de la infancia. Cada uno trae el dulce que compraba en la infancia a la salida de la escuela, si todavía existe, o el más parecido que encuentre. Se lo dan al otro y le cuentan la historia: dónde lo compraba, con qué monedas, con quién lo compartía.

Para los detalles chicos de cualquier día, el mazo de sorpresas para mi pareja tiene de dónde elegir.

Anna: Elegí un oso con un ojo más grande que el otro y lo llamé Ernesto. Sam dice que Ernesto le tiene celos. Duerme en nuestra repisa.

Para salir sin terminar en un restaurante

  • Los pies en el río al atardecer. Busquen el río, el arroyo, la laguna o la playa más cercana, siéntense en la orilla con los pies en el agua y una bolsa con fruta fría. Quédense hasta que se ponga el sol, mientras el agua siga tibia.
  • Una clase de baile en la plaza. Si en su ciudad hay clases abiertas de salsa, cumbia o bachata en una plaza o un parque, vayan aunque ninguno sepa bailar. Pónganse al fondo, sigan los pasos como puedan y no se suelten hasta que termine la canción.
  • Minigolf cuando baja el sol. Dieciocho hoyos, un lápiz y una tarjeta de puntos. El que pierde invita el agua fría el resto de la noche. Es uno de los pocos planes de verano donde el que va perdiendo se ríe más que el que gana.
  • Un parque acuático un día de semana. Si pueden tomarse la tarde, vayan a un parque acuático un día hábil, cuando las filas de los toboganes son cortas. Bajen juntos en el flotador doble, cuantas veces quieran, y terminen la tarde secándose al sol.
  • Karaoke en cabina privada. Pidan una sala privada de karaoke por una hora (entre semana suele haber lugar sin reservar), no el escenario de un bar. Solo ustedes dos, la pantalla y el catálogo entero de baladas, cumbias y reguetón. Elijan por turnos y guarden un dueto para los últimos cinco minutos.
  • Una cámara desechable de 27 fotos. Compren una cámara de rollo desechable y gasten las 27 fotos en la noche, vayan donde vayan. Llévenla a revelar y no miren nada por una semana. Ir a buscar las fotos juntos ya es la próxima cita.

Para más salidas, el mazo de ideas para citas tiene treinta. Y para cuando llegue el frío, están las ideas de citas en invierno; el resto de las guías vive en artículos.

Preguntas frecuentes

¿Qué hacer en San Valentín en casa si hace calor?

Planes sin horno y con aire fresco: convertir el departamento en un hotel todo incluido con fruta fría, poner los pies en una palangana con hielo y limón, colgar una sábana en el patio para ver una película o sacar el colchón al balcón y dormir afuera cuando la casa es un horno.

¿Qué planes de San Valentín no cuestan nada?

Una siesta a la sombra del árbol más grande del parque, lavar el auto juntos con la manguera, cuidar la casa de unos amigos que se fueron de vacaciones o vaciar el frasco de monedas y gastar exactamente lo que haya. Ninguno pide reserva.

¿Qué hacer el 14 de febrero si cae en martes y no hay reserva?

Achiquen el plan: desayuno en la barra antes de que apriete el calor, un almuerzo a la sombra a mitad de camino entre los dos trabajos o una hora en la piscina pública al salir. Otra opción es pasar el festejo al sábado, a propósito.

¿Qué plan de San Valentín funciona si llevan años juntos?

Algo que los saque del guion de siempre: llegar por separado a un bar y hacerse pasar por desconocidos, salir como si tuvieran dieciséis años y hora de llegada, o buscar en el chat todo lo que dijeron que tenían que hacer y ponerle fecha al pendiente más viejo.

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