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35 planes de Navidad en pareja, de Nochebuena a Fin de Año

Estos planes de Navidad en pareja son para un diciembre sin nieve: noches de calor, ventilador prendido y una cena de Nochebuena que se estira hasta la medianoche. Van ordenados por situación: en casa, luces, entre las dos familias, regalos, poco presupuesto y las doce uvas.

Equipo Twosies ·

Un farol de papel en forma de estrella, dos vasos y un ventilador en un patio en una noche de verano, con luces cálidas colgadas arriba.

Cuando la Nochebuena es solo de ustedes

  • Un pesebre con lo que hay en casa. Cada quien tiene cuarenta minutos para armar su propio pesebre o nacimiento sin comprar nada: pinzas de ropa como pastores, una tapa de frasco como cuna, un dinosaurio de juguete haciendo de camello. A las once se juzga con la luz apagada y una linterna. El ganador decide dónde se pone el Niño a medianoche.
  • Mesa comprada, cero cocina. Cada quien va solo al supermercado o a la panadería y compra tres cosas para la cena, sin ponerse de acuerdo. A las once arman todo en una bandeja: lo que se repitió, lo que nadie esperaba, el pan dulce. Con treinta y cinco grados, nadie prende el horno.
  • Villancicos en versión imposible. Cada quien tiene diez minutos para encontrar la versión más rara de “Mi burrito sabanero” o “Los peces en el río”: en cumbia, en metal, en banda, cantada por un loro. Las ponen sin decir de quién es cuál y votan. Quien pierde canta la original de pie.
  • Una piñata para dos. Armen una piñata pequeña con una bolsa de papel y papel crepé, llénenla de caramelos y de cupones escritos a mano, y cuélguenla de la rama del patio o del marco de una puerta. Tres turnos cada uno, con los ojos vendados y una escoba.
  • Piscina inflable al caer el sol. Llenen una piscina inflable con la manguera a media tarde, en el patio, la terraza o la azotea, y esperen a que oscurezca. De noche se meten con el agua a la cintura, la guirnalda prendida y dos vasos en el borde. Es lo más fresco que da diciembre.
  • Velas, guirnalda y una sola regla. Celulares en un cajón, ventilador prendido, solo velas y la guirnalda del árbol. Antes de empezar acuerden una regla para toda la noche: solo se habla de cosas que pasaron antes de conocerse, o cada historia tiene que incluir a un pariente.

Si la conversación necesita un empujón, las preguntas para conocer a alguien sorprenden incluso después de años juntos. Y si quieren cocinar en serio, para eso está la baraja de cena romántica en casa.

Anna: Sam armó su pesebre con un tiburón de plástico como buey y un frasco de mayonesa como establo. Perdió por puntos, pero el tiburón sigue en la repisa.

Cuando quieren ver las luces sin la multitud

  • Cacería de pesebres. Recorran iglesias, plazas, vitrinas y entradas de edificios y pónganle nota a cada pesebre: más animales, el Rey Mago más raro, el Niño más fuera de escala. En muchas casas el Niño se coloca justo a la medianoche del 24, así que vuelvan a pasar el 25 y vean cuáles cambiaron.
  • La costanera a las once. Caminen por la costanera, el malecón o la orilla del lago en sandalias, con la brisa en la cara y las luces colgadas de los postes. Compren un helado en el último local abierto y siéntense en el muro hasta terminarlo.
  • Una noche de velitas propia. En Colombia, la noche del 7 al 8 de diciembre las familias ponen velas en faroles de papel en las ventanas y las aceras. Hagan la suya donde vivan: una fila de velas en la entrada, y después salgan a ver si algún vecino se sumó.
  • La misa de gallo y la vuelta caminando. Aunque no sean de ir a misa, vayan a la de Nochebuena en la parroquia más cercana (revisen el horario, muchas la adelantaron) y vuelvan caminando por las calles tibias, con olor a cena saliendo de las ventanas.
  • Las luces desde arriba. Suban a un cerro con mirador, a un funicular o teleférico que funcione de noche, o a la terraza de un estacionamiento. Desde arriba la ciudad entera parece decorada y nadie se mete en la foto.

Sam: Pusimos once velas en la entrada del edificio. A la media hora había velas en tres balcones más, y una vecina que nunca nos saludaba bajó con galletas.

Cuando hay dos cenas familiares y solo un rato entre una y otra

  • La cena en una casa, el postre en la otra. Si cenan con una familia y el postre es con la otra, el auto entre las dos es de ustedes. Salgan un poco antes de las doce, estaciónense donde se vea el cielo y miren los fuegos sentados en el capó.
  • Ir a comprar hielo. En toda cena de Nochebuena el hielo se acaba y alguien tiene que salir a buscar más. Levanten la mano los dos al mismo tiempo. Son veinte minutos con las ventanillas bajas, la radio prendida y ningún tío preguntando cuándo es la boda.
  • Crónica en audios. Si pasan la noche en casas distintas, a medianoche cada quien graba un audio de un minuto desde el lugar más tranquilo de la casa, el baño o la terraza, contando lo que pasa como un narrador de fútbol. Escúchenlos juntos al día siguiente.
  • El 25 a la hora de la siesta. A las cuatro de la tarde del 25 la familia entera duerme. Salgan sin hacer ruido, caminen por la sombra hasta la heladería y vuelvan antes de que alguien note que faltaban.

Cuando se hacen regalos y nadie necesita otro perfume

  • Segunda mano con tope. Vayan juntos a una tienda de segunda mano o a un mercado de pulgas, sepárense con veinte minutos y un tope de dinero pequeño para cada quien. La regla: el regalo tiene que venir con una historia que se cuente en una frase.
  • Doce sobres para el año. Doce sobres, uno por mes del año que empieza, con la fecha de apertura escrita afuera. Adentro no va una carta sino un plan pequeño: dos entradas, una caminata, un cupón para un domingo sin hacer nada. Se abre uno el primer día de cada mes.
  • El árbol de los deseos. En diciembre muchas parroquias, centros comerciales y fundaciones arman árboles con tarjetas donde niños escribieron qué quieren de regalo. Elijan una tarjeta juntos, compren el regalo un sábado y entréguenlo los dos.
  • Un regalo que va al refrigerador. El regalo tiene que estar frío y tomarse o comerse esa misma noche: el helado de la heladería lejana que la otra persona adora, una fruta fuera de temporada, una cerveza de su ciudad natal. Se envuelve con papel de regalo, gotas incluidas.
  • La ropa interior de Año Nuevo. En muchos países se recibe el año con ropa interior de un color: amarillo para la abundancia, rojo para el amor, según la costumbre de cada lugar. Regálensela con moño y caja, como si fuera una joya, y que la estrenen a medianoche.

Para los detalles pequeños de cualquier día del año, no solo de diciembre, está la baraja de sorpresas para mi pareja.

Anna: Le regalé a Sam un helado de dulce de leche de la heladería de su barrio de infancia. Llegó medio derretido después de una hora de autobús, y Sam se lo comió igual, con cuchara, parado en la cocina.

Cuando el presupuesto ya no da para más

  • La ciudad vacía el 1 de enero. Salgan a caminar a las nueve de la mañana del primer día del año, cuando la ciudad parece abandonada: negocios cerrados, calles sin autos, restos de cohetes en la calle. Caminen por el medio de una avenida y cuenten cuántos lugares encuentran abiertos.
  • Cata a ciegas de pan dulce. Compren los tres panes dulces, panetones o panes de pascua más baratos del supermercado, tapen las etiquetas y corten un pedazo de cada uno. Pónganle nota a la masa, la fruta y el olor. Quien no reconozca su favorito lava los platos.
  • Dos sillas en la acera. Saquen dos sillas a la acera cuando baja el calor, después de las nueve, como en los pueblos. Saluden a quien pase, comenten las luces de la casa de enfrente y quédense hasta que la calle se vacíe.
  • Helado en la plaza, un sabor cada uno. Compren dos helados de sabores distintos, cámbienlos a la mitad y pónganles nota. Repitan cada noche hasta Fin de Año con sabores nuevos, y el 31 tendrán el ranking del verano.
  • Los fuegos del 24 desde la azotea. En muchas ciudades, a la medianoche de Nochebuena se tiran fuegos desde todos los barrios a la vez. Suban a la azotea o a la terraza con dos sillas, apaguen todo y elijan el mejor, el más largo y el que salió antes de hora.

Más planes sin gastar hay en la baraja de ideas de citas baratas, y otras listas en nuestros artículos.

Fin de Año a solas, sin fiesta

  • Las doce uvas, en serio. Laven y cuenten doce uvas cada uno en una taza antes de las 23:55, sin semillas si consiguen. Una uva por campanada, un deseo por uva, y nadie llega a tiempo con la boca llena. Lo importante es intentarlo mirándose a la cara.
  • La vuelta a la cuadra con la maleta. A las doce y cinco, saquen una maleta vacía y den la vuelta a la cuadra con ella, para que el año traiga viajes. Mientras caminan, elijan el primer destino y pónganle un mes.
  • Un año viejo pequeño. Como en Ecuador y Colombia, armen un muñeco del tamaño de una caja de zapatos con ropa vieja y papel de periódico. Antes de las doce, quémenlo en un balde de metal en el patio, con agua al lado y lejos de cualquier toldo.
  • Los premios del año. Una hora antes de las doce, entreguen los premios de su año: el día más gracioso, la mejor comida, la peor decisión, la frase más repetida. Los trofeos salen de la cocina: un batidor, una tapa, un salero. Discurso obligatorio, treinta segundos máximo.
  • Un quiz antes de las doce. Cada quien prepara diez preguntas sobre el año de los dos: en qué mes fue la pelea por el aire acondicionado, qué serie dejaron a la mitad. Para entrar en calor, sirven las preguntas de qué tanto conoces a tu pareja.
  • El lugar de las doce, elegido de día. El 30 decidan dónde van a estar a medianoche: la azotea, un mirador, un tramo de playa lejos del espectáculo grande. Revisen cómo llegar y volver, y tengan un plan B a diez minutos de casa.

Sam: El año viejo de Anna tenía mi camiseta del Mundial. Me di cuenta cuando ya estaba ardiendo. Dice que era la peor decisión del año y que el premio lo gané yo.

Cuando se pueden escapar una noche

  • La costa para Fin de Año, reservada con tiempo. En los pueblos de playa, la semana de Fin de Año suele venderse con un mínimo de noches y a un precio muy por encima de un fin de semana normal. Reserven a mitad de año o busquen la playa vecina de la famosa, que suele tener lugar y el mismo cielo a medianoche.
  • Una noche en el campo entre las fiestas. Entre el 27 y el 30 alquilen una cabaña rural, una finca o una estancia con hamaca y sin señal. No hay cena que preparar ni brindis que cumplir: solo la siesta, el río y los grillos de noche.
  • Un pueblo en altura para escapar del calor. Elijan el pueblo de sierra o montaña más cercano, donde en diciembre de noche hace falta una chaqueta liviana o un suéter, y duerman ahí una noche. Cenen afuera, en el porche, sin ventilador.
  • Carpa a la orilla de un lago el 26. Lleven carpa, una nevera portátil con hielo y dos linternas a un camping junto a un lago o un río. Métanse al agua al atardecer y duerman con la carpa abierta del lado del agua.

La cabaña con chimenea y las termas quedan para cuando llegue el frío, en las ideas de citas en invierno. Para más destinos, está la baraja de escapadas de fin de semana en pareja.

Preguntas frecuentes

¿Qué hacer en Navidad en pareja cuando hace calor?

Muevan todo a la noche y cerca del agua: una piscina inflable en el patio después de que baje el sol, una caminata por el malecón o la costanera a las once, un helado en la plaza. Dejen la tarde para el ventilador y la siesta, y cenen algo comprado y frío.

¿Cómo celebrar Fin de Año en pareja sin ir a una fiesta?

Armen sus propios rituales en casa: las doce uvas contadas en una taza, la vuelta a la cuadra con una maleta vacía, un año viejo pequeño para quemar en un balde. Antes de las doce, entreguen los premios del año con trofeos sacados de la cocina.

¿Cómo tener un rato a solas entre las dos cenas de Nochebuena?

Aprovechen los traslados y los encargos. El camino de una casa a otra puede incluir veinte minutos mirando los fuegos desde el auto, y alguien siempre tiene que ir a comprar hielo. El 25 a la hora de la siesta, la familia entera duerme.

¿Qué planes de Navidad en pareja no cuestan nada?

Caminar por la ciudad vacía la mañana del 1 de enero, sacar dos sillas a la acera cuando baja el calor, mirar los fuegos de los vecinos desde la azotea y armar un pesebre con lo que hay en casa. Lo único que se compra es el helado.

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