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74 preguntas incómodas para parejas que sí acercan

Estas son preguntas incómodas para parejas, pero de las que acercan: da un poco de vergüenza hacerlas y después la conversación se vuelve más honesta. Están ordenadas según el estado de ánimo: día pesado, silencio, madrugada, día bueno. Haz una a la vez, contesta tú también y olvídate de trampas o pruebas de lealtad.

Equipo Twosies ·

Dos tazas y una manta doblada en el sofá por la noche, una mano junto a otra.

Cuando llega con un día pesado

Un día pesado no pide la pregunta más difícil de la lista. Primero comida y ducha; después, una sola pregunta concreta. Dos palabras de respuesta ya son mucho.

  • Le descontaron del sueldo un día que sí trabajó y recursos humanos no contesta. ¿Qué te molesta más: el dinero o que nadie te dé la cara?
  • Hoy fue a una entrevista de trabajo a escondidas en la hora del almuerzo. ¿Qué te hizo decir que sí?
  • Lleva tres semanas cubriendo el turno de un compañero con licencia. ¿Hasta cuándo vas a decir que sí sin cobrar extra?
  • En la reunión usaron una sigla que no conocía y asintió igual. ¿Qué palabra del trabajo todavía finges entender?
  • Su mamá lo llamó a la oficina para que la lleve al médico mañana. ¿A quién de tu familia te cuesta más decirle que no?
  • Un cliente canceló un pedido grande a última hora. ¿Qué cifra te estás repitiendo en la cabeza ahora mismo?
  • Hoy le tocó despedir a alguien de su equipo. ¿Cómo reaccionó esa persona, y a quién llamaste tú después?
  • El celular de la empresa sonó todo el día, hasta en el baño. ¿Qué pasaría si mañana lo apagaras a las seis?
  • Volvió del gimnasio sin entrenar porque no tenía cabeza para eso. ¿Qué cosa del día te siguió hasta la puerta del gimnasio?
  • Pidió dinero prestado para llegar a fin de mes y le da vergüenza contarlo. ¿A quién le pediste, y cuánto te costó escribir ese mensaje?
  • En la oficina le dijeron que se le nota el cansancio. ¿Cuántas horas dormiste esta semana, de verdad?

Anna: Le pregunté qué palabra del trabajo todavía finge entender. Eran tres, y una era “KPI”. Ahora en la casa todo tiene KPI.

Sam: Todavía no sé cuál es el KPI de lavar los platos.

Cuando se queda callado en el sofá

El silencio muchas veces es solo descanso. Siéntate cerca un rato y elige algo ligero, que se pueda contestar con un “nada”.

  • Está viendo videos de gente que renuncia y se va a vivir a la playa. ¿Cuál de esos te dio más envidia, y qué parte?
  • Se le enfrió el café en la mano y ni se dio cuenta. ¿En qué conversación de hoy te quedaste pensando?
  • Está mirando fotos viejas de un viaje con amigos de la universidad. ¿Qué foto de ese viaje no le mostrarías a tu mamá?
  • Tiene los audífonos puestos, pero sin música. ¿Qué ruido de la casa necesitabas tapar?
  • Tiene la calculadora abierta en el celular. ¿Qué cuenta no te está cuadrando este mes?
  • Está acostado con el gato encima y no se mueve. ¿Qué parte del día le contarías al gato y a mí no?
  • Desde que habló con su hermano está más callado. ¿Qué te pidió, y qué le contestaste?
  • Su equipo metió un gol y ni siquiera lo gritó. ¿Qué tan malo tiene que ser el día para que ni un gol te mueva?
  • Está armando una lista en el celular y la borra entera. ¿Era una lista de pendientes o de cosas que quieres cambiar?
  • Lleva un rato mirando cómo llueve por la ventana. ¿Qué tarde de lluvia de tu infancia te viene a la cabeza?

Lo que dejó de esperar

Heridas pequeñas: ve despacio y nada de “todavía estás a tiempo”. Si te cuenta un sueño que soltó, pregunta cómo era antes de querer rescatarlo.

  • Guarda la camiseta de la selección del Mundial en que pensó que “esta vez sí”. ¿Qué otra cosa de esa época también creías que esta vez sí?
  • Un primo se fue a trabajar a Estados Unidos y le va bien. ¿Alguna vez tuviste la maleta medio hecha para irte tú también?
  • Estudió dos años de Derecho antes de cambiarse de carrera. ¿A quién de tu familia le dolió más ese cambio que a ti?
  • Ahorró dos años para una moto y el dinero se fue en una emergencia familiar. ¿Todavía miras motos en internet, o ya cerraste esa puerta?
  • Quería tener hijos antes de los treinta y los treinta ya pasaron. ¿Ese plan cambió o solo se movió de fecha?
  • Presentó el examen para la universidad pública y no quedó. ¿Quién estaba contigo cuando viste el resultado?
  • Su papá le prometió llevarlo a una final de la Libertadores y nunca pasó. ¿Se lo has reclamado alguna vez, aunque sea en broma?
  • Dejó de ir a misa a los diecisiete. ¿Qué extrañas de esos domingos, aunque ya no creas lo mismo?
  • Siempre dijo que iba a aprender a bailar salsa en serio. ¿Qué te frenó: el tiempo, la vergüenza o con quién bailar?
  • Antes escribía poemas y los subía con seudónimo. ¿Todavía existe esa cuenta, y me dejarías leer uno?
  • A esta edad pensaba que ya tendría casa propia. ¿Qué casa imaginabas?

Anna: Le pregunté si todavía existía la cuenta de los poemas. Existe. Me dejó leer uno si no comentaba nada. No comenté. Me lo sé de memoria.

Sam: Era uno solo. Ahora ella se lo sabe y yo ya no.

De madrugada, cuando nadie duerme

De madrugada las respuestas salen más honestas y más lentas. Habla bajito y no pidas decisiones a esta hora.

  • Un perro ladra en la cuadra y no para. ¿Qué mascota tuviste de niño, y cómo terminó esa historia?
  • El ventilador gira en la mesita de noche y hace calor igual. ¿Dónde dormiste peor en tu vida: carpa, terminal de buses, sofá de un amigo?
  • Tiene el celular en el pecho y la pantalla le ilumina la cara. ¿Qué estabas leyendo que todavía no me quieres contar?
  • A través de la pared se oye discutir a los vecinos. ¿Qué pelea de tus papás escuchaste de niño desde tu cuarto?
  • La alarma está puesta a las cinco y media para alcanzar el primer bus. ¿Qué trabajo harías si pudieras levantarte a la hora que quisieras?
  • Empieza a llover fuerte sobre el techo. ¿Qué miedo de niño todavía te visita de noche: la oscuridad, los ruidos, quedarte solo en casa?
  • La manta alcanza para uno y siempre termina de su lado. ¿Qué más acaparas sin darte cuenta: la última empanada, el control remoto?
  • En la mesita de noche hay una foto de su abuela. ¿Qué diría ella si nos viera ahora?
  • Es la madrugada del primero de enero y todavía se oyen fuegos artificiales. ¿Qué deseo pediste con las doce uvas y nunca se cumplió?
  • Ya casi dormido, te dice “oye” y se queda callado. ¿Qué me ibas a decir, y lo dices ahora o mañana con el café?

Su gente: familia, amigos y el chico que fue

Con su familia, escucha como quien está de visita, no como juez. Él puede quejarse de su mamá; tú, por ahora, preguntas y escuchas.

  • En la comida del domingo su mamá le sirve primero a él. ¿Qué privilegio de hijo todavía disfrutas en casa de tus papás?
  • Su abuela le pregunta en cada visita cuándo se casan. ¿Qué le contestarías si fuera en serio?
  • Su hermana menor le cuenta cosas que a sus papás no. ¿Qué secreto de ella guardas que te pesa un poco?
  • Su papá no lo abraza: le da dos palmadas en la espalda. ¿Cuándo fue la última vez que te abrazó de verdad?
  • El padrino de su bautizo le regaló su primer reloj. ¿Qué regalo de un adulto de tu infancia todavía guardas?
  • En el grupo de primos ya están organizando la parrillada de fin de mes. ¿Qué primo es el que siempre aporta menos y come más?
  • Su mejor amigo del colegio va a ser papá y le pidió que sea el padrino. ¿Qué tipo de padrino quieres ser: copiando al tuyo o corrigiéndolo?
  • En el barrio donde creció le dicen “Flaco”, aunque ya no lo es. ¿Quién del barrio todavía te dice así, y te gusta?
  • Su mamá le guarda el cuarto tal como lo dejó. ¿Qué hay en ese cuarto que no quieres que ella tire nunca?
  • Dejó de hablarle a un amigo por un dinero que nunca le devolvió. ¿Cuánto era, y qué significa hoy para ti esa amistad?
  • Desde los doce años fue “el responsable” de la familia. ¿Qué cosa de adulto tuviste que hacer de niño, y quién te la pidió?

Anna: Le pregunté qué privilegio de hijo todavía tiene en casa de sus papás. Me dijo que ninguno. El domingo siguiente su mamá le sirvió primero, y el pedazo más grande.

Sam: Me puse rojo. La respuesta de verdad llegó una semana después.

Cuando hay un poco de tensión entre ustedes

Aquí las preguntas no pueden ser trampas ni llevar tono de acusación. Pregunta para entender y agradece la respuesta aunque te incomode.

  • Pagué la cena de tu cumpleaños y tú insististe en devolverme la mitad. ¿Qué te incomoda más: que yo pague o que lleve la cuenta?
  • Le conté a alguien de mi familia algo que me dijiste en confianza. ¿Qué cosas tuyas prefieres que se queden entre tú y yo, aunque sean pequeñas?
  • Mis papás siempre te preguntan por tu trabajo y nunca por ti. ¿Qué te gustaría que mi familia te preguntara en vez de eso?
  • Me escribiste “ok.” con punto. ¿Qué significa ese punto, de verdad?
  • Mencioné a mi ex contando una anécdota de un viaje. ¿Prefieres que te cuente esas historias completas o que me las salte?
  • El perro duerme en nuestra cama aunque a ti no te encanta. ¿Qué regla de la casa aceptaste por mí y todavía no te convence?
  • Ordenaste la cocina a tu manera y yo la volví a acomodar. ¿Qué cosa de la casa sientes que no puedes hacer a tu manera?
  • Llegué tarde a tu partido de fútbol con los amigos. ¿Qué cosa tuya te gustaría que yo viera más seguido, aunque me aburra un poco?
  • Cancelé una cita que habías planeado con tiempo. ¿Qué plan tuyo, de los que armas con cuidado, sientes que yo no valoro?
  • Llevamos una semana sin quedarnos solos, siempre hay alguien en casa. ¿Qué extrañas más de nosotros cuando hay gente todo el tiempo?

En un día bueno, cuando puedes arriesgarte

Hay sol y nadie necesita nada: es el momento de las preguntas más atrevidas. En el mazo de preguntas para tu novio de Twosies hay más de este estilo, y otros temas para la noche están en nuestros artículos.

  • Domingo de asado, sol, nadie apurado. ¿Qué pregunta te da vergüenza hacerme y hoy te animarías?
  • Van en bus hacia la playa con sándwiches y una bolsa de hielo. ¿Qué playa de tu infancia me llevarías a conocer, y qué historia de ahí me contarías?
  • Está cocinando arepas o empanadas, lo que haya en la alacena. ¿Qué receta tuya quieres que aprenda, y cuál no me vas a enseñar nunca?
  • Suena una cumbia en la radio y bailan en la cocina. ¿En qué fiesta aprendiste a bailar así, y con quién?
  • Están tirados en el pasto de un parque. ¿Qué dato tuyo me sorprendería, de esos que salen en un “dos verdades y una mentira”?
  • Les llegó un dinero extra que no esperaban. ¿Qué capricho te darías sin culpa si nadie te juzgara?
  • Pasan frente al lugar de su primera cita. ¿Qué casi te hace cancelar esa noche?
  • Vuelven de una boda con los zapatos en la mano. ¿Qué te gustaría probar en la cama que todavía no me has dicho?
  • Están viendo un partido y su equipo va ganando. ¿Qué apuesta te animarías a hacer conmigo y qué paga quien pierda?
  • Una sobremesa larga, con vino, sin nadie apurado. ¿Qué te gustaría contar de nosotros dentro de diez años?
  • Se ríen de un audio que mandó su mamá. ¿Qué cosa de tu mamá ves en ti y te da risa?

Anna: Le pregunté qué casi le hace cancelar nuestra primera cita. Dijo que el partido. Yo esperaba algo más dramático.

Sam: El fútbol siempre es la mejor coartada.

Preguntas frecuentes

¿Qué hago si mi pareja se incomoda con una pregunta?

Bájale el volumen y no insistas. Un "está bien, lo dejamos" alcanza, y si quieres, contesta tú la misma pregunta para que no quede colgada. La incomodidad no es un fracaso: a veces la respuesta llega dos días después, cuando ya nadie la está esperando.

¿Cuándo es buen momento para preguntas incómodas?

Cuando nadie tiene prisa ni público: en la sobremesa, caminando de vuelta a casa, en un viaje largo en bus o ya acostados. Evita el medio de una discusión, la salida apurada al trabajo y las reuniones con amigos, donde cualquier respuesta se vuelve un show.

¿Hay preguntas que mejor no hacer?

Más que preguntas prohibidas, hay intenciones que conviene revisar. Si buscas comparar con sus ex, revisar su celular o agarrarlo en una contradicción, eso ya es un examen. Si de verdad quieres conocerlo un poco más, casi cualquier tema funciona con calma.

¿Cuántas preguntas a la vez?

Una o dos por noche, tres como mucho. Pregunta, escucha hasta el final y cuenta tu versión antes de pasar a otra. Si una sola pregunta abre una conversación de una hora, quédate ahí: la lista no se va a ningún lado.

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