Coqueteo para empezar, sin salir de casa
- Tras una cena con amigos queda media copa de vino en la mesa. ¿Tomártela tú o compartirla de la misma copa, un sorbo cada quien?
- En el supermercado meto al carrito velas, chocolate y vino. ¿Preguntarme en voz alta para qué o esperar a llegar a casa?
- Nos agarra un aguacero bajo el toldo de una tienda. ¿Qué eliges: correr hasta la casa o quedarnos ahí abrazándonos hasta que escampe?
- Vemos una serie y la pareja protagonista por fin se besa. ¿Imitar la escena ahí mismo o burlarnos de lo exagerada que es?
- Hacemos pizza en casa y tienes las manos llenas de harina. ¿Qué eliges: que te robe un beso sin que puedas defenderte o dejarme una huella de harina donde quieras?
- Vamos en el auto y suena un reggaetón que siempre nos da risa. ¿Qué eliges: que te lo baile desde el asiento del copiloto o que cambie la estación con cara de inocente?
- Me pongo tu perfume antes de salir. ¿Qué eliges: que lo lleve toda la noche para que me sigas el rastro o que lo use solo cuando estemos a solas?
- Estás en videollamada con tu familia y yo, fuera de cuadro, te hago señas. ¿Qué eliges: que te haga reír o que te tire un beso que nadie más ve?
- La hamaca del balcón aguanta a dos, apenas. ¿Arriesgarnos a terminar en el suelo o turnarnos mientras quien queda abajo empuja?
- Primer día de calor y no alcanzo a ponerme protector en la espalda. ¿Qué eliges: ponérmelo despacito o en dos segundos y arrastrarme a la piscina?
WhatsApp cuando ya es hora de dormir
- Cambio mi foto de perfil por una tuya en blanco y negro. ¿Preguntarme qué significa o cambiar la tuya por una mía sin decir nada?
- A medianoche te escribo: “¿Todavía no te duermes?”. ¿Contestar “ahora menos” o llamarme sin escribir nada?
- Estás en un cumpleaños con el celular boca arriba en la mesa. ¿Qué eliges: que te escriba algo que te obligue a voltearlo o algo inocente con doble sentido?
- Te mando una votación de WhatsApp para el viernes: “película” o “no salir de la cama”. ¿Qué eliges: votar enseguida o dejarme en visto hasta llegar a casa?
- Te escribo algo y a los diez segundos solo queda “Se eliminó este mensaje”. ¿Pedirme que lo repita o adivinar qué decía?
- Te comparto mi ubicación en tiempo real y el puntito se acerca a tu casa. ¿Esperarme en la puerta o hacer como que no viste nada?
- Activamos los mensajes temporales por una noche. ¿Qué eliges: escribir algo más atrevido o seguir igual, porque no hay nada que esconder?
- Te reto a resumir nuestra última cita con tres emojis. ¿Mandar los tuyos primero o esperar los míos?
- Estoy de viaje y allá son dos horas menos. ¿Qué eliges: una llamada a las seis o un mensaje largo para leer con el primer café?
- Te mando un GIF de una película romántica: adivina qué escena viene después. ¿Adivinar por chat o que la actuemos el sábado?
Anna: Le mandé la votación. Votó por la cama, quitó el voto y volvió a votar.
Sam: Quería asegurarme de que contara doble.
Luz baja y la puerta cerrada
- Tenemos una luz LED de colores que nunca usamos. ¿Qué eliges: rojo esta noche o azul y reírnos de lo raro que se ve todo?
- Ponemos una bachata y la regla es no soltarnos hasta que termine. ¿Bailarla bien despacio o convertirla en una guerra de cosquillas?
- Noche de calor húmedo y un mosquitero sobre la cama. ¿Cerrarlo y que sea nuestra carpa por una noche o abrirlo y arriesgarnos con los mosquitos?
- Te hago una lectura de tarot inventada, y la última carta “predice” lo que pasa esta noche. ¿Qué eliges: creerle a la carta o barajar otra vez?
- Un reloj de arena marca el ritmo: tres minutos por turno. ¿Aprovechar cada segundo o dejar que se acabe la arena a propósito?
- Esta noche hablamos como en una telenovela. ¿Hacer tú la declaración de amor o que yo haga la escena del reencuentro bajo la lluvia?
- Se va la luz y solo queda la linterna del celular. ¿Qué eliges: historias de miedo como excusa para abrazarnos o apagarla y adivinar quién está dónde?
- La regla de hoy: todo a la mitad de la velocidad, hasta los besos. ¿Respetarla hasta el final o romperla tú primero?
- Cambiamos las sábanas y solo queda una almohada limpia. ¿Compartirla mejilla con mejilla o que se la gane quien cuente el mejor chiste?
- Llegas tarde y un camino de lucecitas de Navidad va de la puerta al cuarto. ¿Qué eliges: seguirlo sin preguntar o prender la luz y arruinar la sorpresa?
- Una noche solo con miradas y gestos. ¿Aguantar sin hablar o perder a propósito con una carcajada?
- Justo en la escena subida de tono de la película, te llama tu mamá. ¿Contestar con la película en pausa o mandarle un “después te llamo”?
Hostales, cabañas y un viaje en pareja
- Bus nocturno de diez horas. ¿Qué eliges: una sola manta compartida hasta que amanezca o turnarnos el hombro como almohada?
- Hostal con paredes tan delgadas que se oye toser al vecino. ¿Hablar en susurros toda la noche o poner música y que el vecino se aguante?
- Una cascada en medio del monte, sin nadie más. ¿Meternos al agua helada de un salto o mirar desde las piedras quién se anima primero?
- Hotel colonial con cama con dosel. ¿Qué eliges: cerrar las cortinas del dosel o abrir la ventana a la plaza y oír las campanas?
- En el check-in nos preguntan si es luna de miel. ¿Decir que sí por el vino espumoso de cortesía o decir la verdad?
- Un mirador en la carretera al anochecer, sin otros autos. ¿Bajar a ver las luces del valle o quedarnos adentro con la radio prendida?
- En una isla pequeña, la última lancha de regreso sale a las cinco. ¿Qué eliges: tomarla o perderla a propósito y buscar dónde dormir?
- Glamping con techo transparente sobre la cama. ¿No dormir por las estrellas fugaces o cerrar la cubierta para que ni la luna nos mire?
- En un mercado de artesanías te compro un aceite perfumado sin dejarte olerlo. ¿Probarlo esa noche en el hotel o guardarlo para casa?
- Karaoke del hotel: el animador busca una pareja para un dueto. ¿Qué eliges: subir a cantar una balada o escaparnos al cuarto antes de que nos señale?
- Se descompone el aire acondicionado y hace 35 grados. ¿Pedir otro cuarto o abrir la ventana y dormir con lo mínimo encima?
- Regla del viaje: cada noche, uno elige dónde va el último beso del día. ¿Elegir la primera noche o la última?
Sam: En la isla perdimos la última lancha. A propósito, aunque Anna sigue diciendo que fue culpa mía.
Anna: Fue culpa tuya. Y fue la mejor noche del viaje, con una cama que crujía y un gallo a las cinco.
Retos, apuestas y reglas para una noche
- Dominó para dos: cada ficha doble que sale vale un beso. ¿Qué eliges: jugar para ganar o hacer trampa para que salgan más dobles?
- Mímica de películas: si no adivino en un minuto, te debo un beso donde digas. ¿Títulos fáciles o difíciles a propósito?
- Partido de fútbol y cada quien con su equipo. ¿Qué eliges como apuesta: quien pierda cocina toda la semana o cumple un deseo esa misma noche?
- La palabra prohibida de la noche es “bueno”. ¿Qué castigo: un beso por cada “bueno” o cantar el coro de una canción cursi?
- Un dado: del uno al tres toca algo tierno, del cuatro al seis algo más atrevido. ¿Tirarlo tú o que lo tire yo por ti?
- Seis vasitos: cinco con jugo y uno con ron. ¿Qué premio para quien saque el de ron: elegir el próximo reto o la música?
- Concurso de miradas, con las narices casi tocándose. ¿Qué eliges: que pierda quien parpadee o quien sonría?
- Partida de UNO: cada +4 que me tires lo pago con un beso. ¿Qué eliges: guardarte los +4 para el final o tirarlos todos desde el principio?
- Te reto a un brindis por mí de un minuto, sin dejar de mirarme a los ojos. ¿Hacerlo ahora o después de la segunda copa?
- Apuesta de la cena: quien agarre primero el celular debe un baile privado. ¿Dejarlo en otro cuarto o perder a propósito?
Fantasías que se pueden contar
- Te robo de la oficina un martes, sin avisar. ¿Qué eliges: no saber a dónde vamos o saber solo la primera parada?
- Recrear una escena de película que nos guste a los dos. ¿Una escena de baile o una persecución por toda la casa?
- Tú haces de turista y yo de guía en un museo vacío a medianoche. ¿Recorrer todas las salas o ir directo a la de esculturas?
- Te canto una serenata bajo la ventana. ¿Qué eliges: que la oiga todo el edificio o bajito, solo para ti?
- Escribes una fantasía en un papelito y lo metes en una botella vacía de vino. ¿Qué eliges: que la abra yo esta noche o guardarla hasta nuestro aniversario?
- Desaparecer un fin de semana sin avisar ni al grupo familiar de WhatsApp. ¿Qué eliges: mandar una foto misteriosa el domingo o volver como si nada?
- Un velero al atardecer y un capitán que promete no mirar hacia atrás. ¿Creerle o portarnos bien y mirar el horizonte?
- Autocine en un auto prestado, con una película que nadie piensa ver. ¿Los asientos de adelante o mudarnos al de atrás?
- Un spa para dos, y al final nadie más entra al sauna en una hora. ¿Qué eliges: aprovechar el silencio o hablar de todo menos de lo obvio?
- Una casa del árbol a la que subimos y le quitamos la escalera. ¿Pasar ahí la noche entera o bajar cuando se acabe el vino?
Límites y el derecho a pasar
Un “paso” vale lo mismo que una respuesta. Acordado desde el principio, hace el juego más atrevido, no menos.
- Cada quien se pone una pulsera de hilo: quitársela es saltar la pregunta, sin explicar nada. ¿Una vez por noche o las veces que haga falta?
- Una pregunta te llega por WhatsApp mientras almuerzas con tus papás. ¿Contestar “después te cuento” o silenciar el chat hasta la noche?
- Alguien ya dijo “paso” tres veces seguidas. ¿Qué eliges: que ahora esa persona haga las preguntas o dejar el juego para el sábado?
- Me cuentas una fantasía y a mí se me escapa una cara rara. ¿Qué eliges: que te explique enseguida o que me tome un minuto y te lo diga con calma?
- Alguien de la familia te pide el celular para ver fotos. ¿Archivar nuestro chat antes de prestarlo o bloquear esa conversación con huella?
- Una pregunta toca algo que hoy pesa: el trabajo, el dinero, la familia. ¿Saltarla y seguir jugando o cerrar el juego ahí y poner cualquier serie?
- Un reto quedó pendiente y hoy ya no tienes ganas de cumplirlo. ¿Qué eliges: cambiarlo por otro o borrarlo sin deber nada?
- Esquivas una pregunta con una broma. ¿Qué eliges: que lo tome como “paso” sin decir nada o que te pregunte una vez si lo es?
Anna: A la tercera pregunta Sam ya se había quitado la pulsera, y yo ni había terminado de leerla.
Sam: Ya sabía cómo terminaba. Para eso es la pulsera.
Para calentar con algo más suave, prueben el mazo ¿Qué prefieres? para parejas; para otros ánimos, están nuestros artículos.