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72 preguntas calientes para mi novio

Si buscas preguntas calientes para tu novio (o tu novia), aquí hay 72 dilemas para dos, cada uno con su escena, para el WhatsApp de la noche o una velada en casa. Solo para mayores de 18 y sin nada explícito. La temperatura sube de sección en sección, se contesta por turnos y siempre se puede decir "paso".

Equipo Twosies ·

Dos personas en el sofá a altas horas de la noche, sin rostros visibles, con un celular encendido entre ellas y una copa de vino a medias.

Coqueteo para empezar, sin salir de casa

  • Tras una cena con amigos queda media copa de vino en la mesa. ¿Tomártela tú o compartirla de la misma copa, un sorbo cada quien?
  • En el supermercado meto al carrito velas, chocolate y vino. ¿Preguntarme en voz alta para qué o esperar a llegar a casa?
  • Nos agarra un aguacero bajo el toldo de una tienda. ¿Qué eliges: correr hasta la casa o quedarnos ahí abrazándonos hasta que escampe?
  • Vemos una serie y la pareja protagonista por fin se besa. ¿Imitar la escena ahí mismo o burlarnos de lo exagerada que es?
  • Hacemos pizza en casa y tienes las manos llenas de harina. ¿Qué eliges: que te robe un beso sin que puedas defenderte o dejarme una huella de harina donde quieras?
  • Vamos en el auto y suena un reggaetón que siempre nos da risa. ¿Qué eliges: que te lo baile desde el asiento del copiloto o que cambie la estación con cara de inocente?
  • Me pongo tu perfume antes de salir. ¿Qué eliges: que lo lleve toda la noche para que me sigas el rastro o que lo use solo cuando estemos a solas?
  • Estás en videollamada con tu familia y yo, fuera de cuadro, te hago señas. ¿Qué eliges: que te haga reír o que te tire un beso que nadie más ve?
  • La hamaca del balcón aguanta a dos, apenas. ¿Arriesgarnos a terminar en el suelo o turnarnos mientras quien queda abajo empuja?
  • Primer día de calor y no alcanzo a ponerme protector en la espalda. ¿Qué eliges: ponérmelo despacito o en dos segundos y arrastrarme a la piscina?

WhatsApp cuando ya es hora de dormir

  • Cambio mi foto de perfil por una tuya en blanco y negro. ¿Preguntarme qué significa o cambiar la tuya por una mía sin decir nada?
  • A medianoche te escribo: “¿Todavía no te duermes?”. ¿Contestar “ahora menos” o llamarme sin escribir nada?
  • Estás en un cumpleaños con el celular boca arriba en la mesa. ¿Qué eliges: que te escriba algo que te obligue a voltearlo o algo inocente con doble sentido?
  • Te mando una votación de WhatsApp para el viernes: “película” o “no salir de la cama”. ¿Qué eliges: votar enseguida o dejarme en visto hasta llegar a casa?
  • Te escribo algo y a los diez segundos solo queda “Se eliminó este mensaje”. ¿Pedirme que lo repita o adivinar qué decía?
  • Te comparto mi ubicación en tiempo real y el puntito se acerca a tu casa. ¿Esperarme en la puerta o hacer como que no viste nada?
  • Activamos los mensajes temporales por una noche. ¿Qué eliges: escribir algo más atrevido o seguir igual, porque no hay nada que esconder?
  • Te reto a resumir nuestra última cita con tres emojis. ¿Mandar los tuyos primero o esperar los míos?
  • Estoy de viaje y allá son dos horas menos. ¿Qué eliges: una llamada a las seis o un mensaje largo para leer con el primer café?
  • Te mando un GIF de una película romántica: adivina qué escena viene después. ¿Adivinar por chat o que la actuemos el sábado?

Anna: Le mandé la votación. Votó por la cama, quitó el voto y volvió a votar.

Sam: Quería asegurarme de que contara doble.

Luz baja y la puerta cerrada

  • Tenemos una luz LED de colores que nunca usamos. ¿Qué eliges: rojo esta noche o azul y reírnos de lo raro que se ve todo?
  • Ponemos una bachata y la regla es no soltarnos hasta que termine. ¿Bailarla bien despacio o convertirla en una guerra de cosquillas?
  • Noche de calor húmedo y un mosquitero sobre la cama. ¿Cerrarlo y que sea nuestra carpa por una noche o abrirlo y arriesgarnos con los mosquitos?
  • Te hago una lectura de tarot inventada, y la última carta “predice” lo que pasa esta noche. ¿Qué eliges: creerle a la carta o barajar otra vez?
  • Un reloj de arena marca el ritmo: tres minutos por turno. ¿Aprovechar cada segundo o dejar que se acabe la arena a propósito?
  • Esta noche hablamos como en una telenovela. ¿Hacer tú la declaración de amor o que yo haga la escena del reencuentro bajo la lluvia?
  • Se va la luz y solo queda la linterna del celular. ¿Qué eliges: historias de miedo como excusa para abrazarnos o apagarla y adivinar quién está dónde?
  • La regla de hoy: todo a la mitad de la velocidad, hasta los besos. ¿Respetarla hasta el final o romperla tú primero?
  • Cambiamos las sábanas y solo queda una almohada limpia. ¿Compartirla mejilla con mejilla o que se la gane quien cuente el mejor chiste?
  • Llegas tarde y un camino de lucecitas de Navidad va de la puerta al cuarto. ¿Qué eliges: seguirlo sin preguntar o prender la luz y arruinar la sorpresa?
  • Una noche solo con miradas y gestos. ¿Aguantar sin hablar o perder a propósito con una carcajada?
  • Justo en la escena subida de tono de la película, te llama tu mamá. ¿Contestar con la película en pausa o mandarle un “después te llamo”?

Hostales, cabañas y un viaje en pareja

  • Bus nocturno de diez horas. ¿Qué eliges: una sola manta compartida hasta que amanezca o turnarnos el hombro como almohada?
  • Hostal con paredes tan delgadas que se oye toser al vecino. ¿Hablar en susurros toda la noche o poner música y que el vecino se aguante?
  • Una cascada en medio del monte, sin nadie más. ¿Meternos al agua helada de un salto o mirar desde las piedras quién se anima primero?
  • Hotel colonial con cama con dosel. ¿Qué eliges: cerrar las cortinas del dosel o abrir la ventana a la plaza y oír las campanas?
  • En el check-in nos preguntan si es luna de miel. ¿Decir que sí por el vino espumoso de cortesía o decir la verdad?
  • Un mirador en la carretera al anochecer, sin otros autos. ¿Bajar a ver las luces del valle o quedarnos adentro con la radio prendida?
  • En una isla pequeña, la última lancha de regreso sale a las cinco. ¿Qué eliges: tomarla o perderla a propósito y buscar dónde dormir?
  • Glamping con techo transparente sobre la cama. ¿No dormir por las estrellas fugaces o cerrar la cubierta para que ni la luna nos mire?
  • En un mercado de artesanías te compro un aceite perfumado sin dejarte olerlo. ¿Probarlo esa noche en el hotel o guardarlo para casa?
  • Karaoke del hotel: el animador busca una pareja para un dueto. ¿Qué eliges: subir a cantar una balada o escaparnos al cuarto antes de que nos señale?
  • Se descompone el aire acondicionado y hace 35 grados. ¿Pedir otro cuarto o abrir la ventana y dormir con lo mínimo encima?
  • Regla del viaje: cada noche, uno elige dónde va el último beso del día. ¿Elegir la primera noche o la última?

Sam: En la isla perdimos la última lancha. A propósito, aunque Anna sigue diciendo que fue culpa mía.

Anna: Fue culpa tuya. Y fue la mejor noche del viaje, con una cama que crujía y un gallo a las cinco.

Retos, apuestas y reglas para una noche

  • Dominó para dos: cada ficha doble que sale vale un beso. ¿Qué eliges: jugar para ganar o hacer trampa para que salgan más dobles?
  • Mímica de películas: si no adivino en un minuto, te debo un beso donde digas. ¿Títulos fáciles o difíciles a propósito?
  • Partido de fútbol y cada quien con su equipo. ¿Qué eliges como apuesta: quien pierda cocina toda la semana o cumple un deseo esa misma noche?
  • La palabra prohibida de la noche es “bueno”. ¿Qué castigo: un beso por cada “bueno” o cantar el coro de una canción cursi?
  • Un dado: del uno al tres toca algo tierno, del cuatro al seis algo más atrevido. ¿Tirarlo tú o que lo tire yo por ti?
  • Seis vasitos: cinco con jugo y uno con ron. ¿Qué premio para quien saque el de ron: elegir el próximo reto o la música?
  • Concurso de miradas, con las narices casi tocándose. ¿Qué eliges: que pierda quien parpadee o quien sonría?
  • Partida de UNO: cada +4 que me tires lo pago con un beso. ¿Qué eliges: guardarte los +4 para el final o tirarlos todos desde el principio?
  • Te reto a un brindis por mí de un minuto, sin dejar de mirarme a los ojos. ¿Hacerlo ahora o después de la segunda copa?
  • Apuesta de la cena: quien agarre primero el celular debe un baile privado. ¿Dejarlo en otro cuarto o perder a propósito?

Fantasías que se pueden contar

  • Te robo de la oficina un martes, sin avisar. ¿Qué eliges: no saber a dónde vamos o saber solo la primera parada?
  • Recrear una escena de película que nos guste a los dos. ¿Una escena de baile o una persecución por toda la casa?
  • Tú haces de turista y yo de guía en un museo vacío a medianoche. ¿Recorrer todas las salas o ir directo a la de esculturas?
  • Te canto una serenata bajo la ventana. ¿Qué eliges: que la oiga todo el edificio o bajito, solo para ti?
  • Escribes una fantasía en un papelito y lo metes en una botella vacía de vino. ¿Qué eliges: que la abra yo esta noche o guardarla hasta nuestro aniversario?
  • Desaparecer un fin de semana sin avisar ni al grupo familiar de WhatsApp. ¿Qué eliges: mandar una foto misteriosa el domingo o volver como si nada?
  • Un velero al atardecer y un capitán que promete no mirar hacia atrás. ¿Creerle o portarnos bien y mirar el horizonte?
  • Autocine en un auto prestado, con una película que nadie piensa ver. ¿Los asientos de adelante o mudarnos al de atrás?
  • Un spa para dos, y al final nadie más entra al sauna en una hora. ¿Qué eliges: aprovechar el silencio o hablar de todo menos de lo obvio?
  • Una casa del árbol a la que subimos y le quitamos la escalera. ¿Pasar ahí la noche entera o bajar cuando se acabe el vino?

Límites y el derecho a pasar

Un “paso” vale lo mismo que una respuesta. Acordado desde el principio, hace el juego más atrevido, no menos.

  • Cada quien se pone una pulsera de hilo: quitársela es saltar la pregunta, sin explicar nada. ¿Una vez por noche o las veces que haga falta?
  • Una pregunta te llega por WhatsApp mientras almuerzas con tus papás. ¿Contestar “después te cuento” o silenciar el chat hasta la noche?
  • Alguien ya dijo “paso” tres veces seguidas. ¿Qué eliges: que ahora esa persona haga las preguntas o dejar el juego para el sábado?
  • Me cuentas una fantasía y a mí se me escapa una cara rara. ¿Qué eliges: que te explique enseguida o que me tome un minuto y te lo diga con calma?
  • Alguien de la familia te pide el celular para ver fotos. ¿Archivar nuestro chat antes de prestarlo o bloquear esa conversación con huella?
  • Una pregunta toca algo que hoy pesa: el trabajo, el dinero, la familia. ¿Saltarla y seguir jugando o cerrar el juego ahí y poner cualquier serie?
  • Un reto quedó pendiente y hoy ya no tienes ganas de cumplirlo. ¿Qué eliges: cambiarlo por otro o borrarlo sin deber nada?
  • Esquivas una pregunta con una broma. ¿Qué eliges: que lo tome como “paso” sin decir nada o que te pregunte una vez si lo es?

Anna: A la tercera pregunta Sam ya se había quitado la pulsera, y yo ni había terminado de leerla.

Sam: Ya sabía cómo terminaba. Para eso es la pulsera.

Para calentar con algo más suave, prueben el mazo ¿Qué prefieres? para parejas; para otros ánimos, están nuestros artículos.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se juega a las preguntas calientes con mi novio?

Uno lee la pregunta en voz alta y el otro elige una de las dos opciones con un detalle: dónde, a qué hora, con qué canción. Después se invierten los papeles. Empiecen por el coqueteo y suban poco a poco. Antes de la primera pregunta, acuerden la señal para pasar.

¿Y si no quiere responder una pregunta atrevida?

Se acepta el "paso" igual que cualquier respuesta y se sigue con la próxima. No hace falta insistir ni pedir explicaciones: decir que no a una pregunta no es decir que no a la persona. Si el tema les interesa, pueden retomarlo otro día, preguntando antes si hay ganas.

¿Sirven por WhatsApp o mejor en persona?

Funcionan de las dos formas. Por WhatsApp hay tiempo para pensar la respuesta y nadie ve el sonrojo. En persona, las fantasías y los retos tienen más gracia. Si juegan por chat, acuerden desde el principio no reenviar nada ni guardar capturas de lo que se escriban.

¿Cuándo es buen momento para empezar?

Una noche sin prisa, con la cena ya hecha y nada temprano al día siguiente. Un viaje también ayuda, porque todo se siente nuevo. Mejor evitar las noches de cansancio o de discusión. Empiecen con cinco preguntas de la primera sección y decidan en el momento si siguen.

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