Verdades para la sobremesa
- Sobremesa del domingo, quedan dos empanadas en el plato. ¿Qué costumbre mía te costó entender al principio?
- Esperamos a que hierva el agua para el café. ¿Qué frase digo tan seguido que podrías imitarla con los ojos cerrados?
- Viernes, nos perdimos camino a una fiesta. ¿Cuál fue la peor ruta que elegí y tú defendiste para no discutir?
- Domingo de lavar el auto entre los dos. ¿Qué tarea de la casa haces mejor que yo y nunca me lo has dicho?
- La primera comida con mi familia. ¿Qué pregunta de la mesa te dejó sin saber qué decir?
- Estoy armando la maleta para un viaje de dos días. ¿Qué cosa llevo siempre de más y te da risa?
- Pasamos frente a la panadería y huele a pan recién horneado. ¿Qué antojo mío ya reconoces solo por mi cara?
- Partido del sábado, los dos en pantuflas. ¿Qué grito mío frente a la tele te da más vergüenza ajena?
- La primera vez que abriste mi refrigerador. ¿Qué fue lo más raro que encontraste?
- Armamos un mueble y sobra un tornillo. ¿Qué parte de mi carácter aparece cuando algo no sale a la primera?
- El primer mensaje que me mandaste. ¿Cuántas veces lo reescribiste antes de enviarlo?
- Cocinamos juntos la receta de mi abuela. ¿Qué ingrediente se me olvida siempre y ya ni me lo dices?
Si todavía es temprano para verdades, empiecen con estas preguntas para conocer a alguien y vuelvan después.
Retos para reírse sin parar
- Usa un cucharón como micrófono y entrevístame un minuto como si yo acabara de ganar el Mundial.
- Pon una cumbia y baila conmigo en la sala durante un estribillo completo, aunque no sepas los pasos.
- Tienes un minuto para convencer a la planta de la sala de que soy la mejor persona del edificio.
- Durante dos minutos, todo lo que me digas tiene que ser cantado como bolero.
- Escribe mi nombre completo en el aire con el codo, despacio, mientras yo adivino cada letra.
- Arma un trono de cojines en el sillón en un minuto y preséntame como la autoridad máxima de la casa.
- Cuéntame un chiste malo con cara de presentador de noticias. Si me río, me das un beso; si no, me lo das igual.
- Hazme una visita guiada por nuestro departamento durante un minuto, empezando por el baño.
- Ponte mis lentes de sol y camina por el pasillo como en una alfombra roja hasta que termine la canción.
- Enséñame a decir “te quiero” en un idioma inventado y repítelo tres veces con acento.
Verdades para coquetear
- En la fila del cine, con las palomitas en la mano. ¿Qué fue lo primero que te gustó de mí antes de hablarme?
- Vuelvo del gimnasio con el pelo mojado. ¿En qué momento del día te gusto más sin que yo lo note?
- Nuestra primera cita, vista desde tu lado. ¿En qué segundo decidiste que querías verme otra vez?
- En una fiesta suena salsa y te saco a bailar. ¿Qué cosa mía te parece irresistible cuando bailo?
- Me acuerdo de un beso nuestro y se me escapa la risa. ¿Cuál recuerdas tú con más detalle y dónde fue?
- Caminamos por el malecón de noche. ¿Qué caricia mía de todos los días esperas sin decírmelo?
- Me escuchas hablar con mi mamá por teléfono. ¿Qué palabra cariñosa mía te derrite aunque te dé vergüenza admitirlo?
- Después de una discusión tonta por el control remoto del aire acondicionado. ¿Qué gesto mío te desarma y te hace reír?
- En la azotea, viendo el atardecer. ¿Qué plan conmigo te imaginaste antes de que fuéramos pareja?
- Pensando en cuando apenas nos conocíamos. ¿Dónde estábamos la primera vez que sentiste que yo te gustaba demasiado?
- Probamos un helado de sabor raro en la plaza. ¿De qué sabor sería yo?
- Estoy por salir y me miro en el espejo del pasillo. ¿Qué piropo te gustaría decirme que todavía no me has dicho?
Sam: Anna dijo que, si yo fuera helado, sería de mango con chile. Todavía no sé si fue un piropo, pero sonreí toda la tarde.
Retos para acercarse sin prisa
- Pon un bolero y baila conmigo de principio a fin, mejilla con mejilla.
- Dame un beso de diez segundos en la frente, uno de cinco en la mejilla y uno de un segundo en los labios, en ese orden.
- Masajéame los hombros mientras vemos el resumen del partido, hasta el último gol.
- Susúrrame al oído el nombre de un lugar al que quieras llevarme y una sola cosa que haríamos ahí.
- Toma mis manos y, durante un minuto, dime mirándome tres cosas que te gustaron de mí esta semana.
- Dame un beso en la mano por cada letra de mi nombre completo, sin saltarte ninguna.
- Lee en voz alta, con tu voz más suave, el mensaje más bonito que te he mandado.
- Mientras suena una canción completa, acaríciame la espalda con la palma, despacio, por encima de la ropa.
- Escribe en una servilleta una cita que quieras tener conmigo, dóblala y dámela con un beso.
- Durante dos minutos solo podemos responder con besos en la mejilla: uno es sí, dos es no. Hazme tres preguntas.
Verdades con la luz bajita
- La lámpara apagada, entra un poco de luz de la calle. ¿En qué estación del año me tienes más ganas?
- En la cama, el ventilador girando. ¿Qué hora de la noche es tu favorita para nosotros?
- Ya con los ojos cerrados. ¿Qué te gustaría que te dijera al oído y nunca me has pedido?
- Con mi cabeza en tu hombro. Si pudieras volver a vivir una noche nuestra, ¿cuál sería? Dime solo la fecha o el lugar.
- Antes de apagar la lámpara. Si esta noche jugáramos a ser otras personas, ¿quién sería yo? Una pista basta.
- Abrazo largo, sin prisa. ¿Qué parte de nuestras noches te gustaría que durara más?
- Me ves sacar ropa del clóset. ¿Qué prenda mía, de las de todos los días, te da ganas de acercarme a ti?
- En una reunión con amigos. ¿Qué gesto mío entiendes enseguida como “vámonos a casa”?
- Al salir de la ducha. ¿Qué olor te pone de buenas para algo más que dormir?
- Mirando el techo a las dos de la mañana. ¿Qué noche nuestra no se la creería tu yo de hace cinco años?
- Pienso en tu semana pesada. ¿Qué te gustaría que hiciera la próxima vez que llegues a casa con un mal día?
- El celular boca abajo en la mesita de noche. ¿Qué mensaje mío, leído de noche, te dejó sin poder dormir?
Retos con la puerta cerrada
- Bésame en cámara lenta durante un minuto, contando hasta tres antes de cada beso. Versión suave: tres besos en la frente.
- Durante los próximos diez minutos tú decides todo: la música, dónde nos sentamos y cuándo nos besamos. Versión suave: decides solo la música.
- Regla hasta la medianoche: cada vez que pase a tu lado, me detienes con un beso. Versión suave: la regla dura una canción.
- Dime al oído, en una sola frase, algo que te gustó de mí hoy y no te atreviste a decir. Versión suave: la frase puede ser en voz normal.
- Siéntate frente a mí, rodilla con rodilla, y acércate un centímetro cada diez segundos; el beso solo al final del minuto. Versión suave: medio minuto.
- Llévame de la mano a un lugar de la casa que no sea el cuarto y róbame un beso de diez segundos. Versión suave: un beso en la mejilla.
- Apaga una luz de la casa por cada beso que me des, hasta que quede encendida una sola lámpara. Versión suave: solo las luces de la sala.
- Elige un apodo nuevo para mí que solo se use en este cuarto y dímelo al oído tres veces. Versión suave: el apodo puede ser ridículo.
- Durante una canción, bésame solo donde yo te señale con el dedo, de los hombros para arriba. Versión suave: solo en las manos y la frente.
- Empieza en voz baja la frase “Esta noche quiero que…” y yo adivino el final antes de que lo digas. Versión suave: me das una pista.
Anna: Con lo de apagar una luz por beso, a Sam se le olvidó que el baño también tenía luz. Terminamos riéndonos en el pasillo a oscuras.
Cuando ya se sepan este verdad o reto de memoria, sigan con las preguntas calientes para mi novio, que sirven para cualquier pareja.
Verdad o reto por WhatsApp y videollamada
Antes del primer mensaje, pónganse de acuerdo: nada se reenvía, nada se guarda, y en la videollamada la cámara se queda en la cara.
- Verdad: estás en el súper y me contestas “verdad”. Mándame una nota de voz de veinte segundos sobre qué extrañaste de mí hoy.
- Verdad: escríbeme el mensaje que me habrías mandado la primera noche si te hubieras atrevido.
- Verdad: con un solo emoji, dime cómo te sentiste en nuestra última cita, y luego explícalo en una línea.
- Verdad: en un mensaje, cuéntame qué parte de nuestra próxima cita ya planeaste en tu cabeza.
- Reto: en videollamada, cocinemos el mismo plato cada uno en su casa durante diez minutos; gana el que quede más feo.
- Reto: contesta mis próximos cuatro mensajes solo con títulos de canciones en español.
- Reto: en videollamada, léeme el horóscopo de hoy para los dos con voz de locutor de radio de madrugada.
- Reto: apunta la cámara solo a tus manos y dibuja en un papel qué te imaginas que estoy haciendo ahora; tengo un minuto para adivinar qué es.
Sam: En la videollamada del horóscopo, Anna inventó que a los dos nos tocaba “un encuentro inesperado en la cocina”. Volví de viaje al día siguiente y fue lo primero que revisé.
Cómo pasar sin arruinar la noche
La señal para pasar se acuerda antes de la primera carta: un golpe en la mesa, la palabra “paso” o, por chat, un emoji que elijan. Sin explicar, sin penitencia y sin cara larga, las veces que quieran.
Cambiar en vez de pasar. ¿La verdad toca algo demasiado personal? Di “cambio” y toma un reto; con un reto que no te convence, funciona al revés.
Una frase para terminar. Elijan una frase para terminar el juego completo, como “se acabó la función”. Quien la dice termina la partida y nadie pregunta nada.
Tres pases seguidos, sin cobrar nada. Si alguien pasa tres veces seguidas, es la señal para bajar el tono: vuelvan a una carta de la sobremesa, sin comentarios.
Después de un silencio. Si una respuesta deja todo en silencio, quien preguntó habla primero: “gracias por decírmelo”, y pasan a una carta de las suaves.
Retirar la pregunta. Quien pregunta también puede retirarla: “mejor no, esa estuvo fuerte” vale igual que pasar.
Lo del juego se queda en el juego. Lo que se dice jugando no se usa en una pelea la semana siguiente ni se le cuenta a nadie.
Una hora de cierre. Si juegan muy tarde, pongan una hora de cierre antes de empezar, para que el juego termine con risa y no con sueño.
Las favoritas abren la próxima. Anoten en un papel las tres cartas que más les gustaron y úsenlas para abrir la próxima partida.
Anna: La primera vez golpeé la mesa tan fuerte para pasar que se cayó el salero. Desde entonces, Sam dice que se pasa “con cariño, no con martillo”.
Para otro juego entre dos, está el yo nunca nunca para parejas con confesiones rápidas, y el qué prefieres para parejas para calentar con calma. Más ideas en todos nuestros artículos.